
Los estadounidenses renovaron la totalidad de la Cámara de Representantes, parte del Senado y numerosos gobernadores como también autoridades locales, en unos comicios que modificaron el equilibrio de poder en Washington.
Actualmente, el Partido Republicano controlaba ambas cámaras, aunque con mayorías ajustadas (219 escaños en el Congreso y 53 en el Senado). Tras esta elección, el Senado cambia de color.
