
La emergencia climática en Francia provocó una crisis sin precedentes que no solo golpea al sistema sanitario, sino que ya saturó por completo la infraestructura funeraria de París.
El repentino incremento de la mortalidad dejó a las empresas del sector sin plazas disponibles para el resguardo refrigerado de cuerpos, superando al máximo la capacidad operativa de los depósitos.
«Nos enfrentamos a una situación realmente catastrófica», advirtió el empresario funerario Zouhaeir Hertelli, quien graficó la alarmante presión del sistema al revelar que recibe cientos de llamadas por hora.




